jueves, 19 de junio de 2008

El poder de los libros


El empleado de la dependencia estatal a la que a veces debo ir es un bull-dog. Hosco, antipático y maleducado, atiende desdeñosamente al respetable público.
Es difícil ponerlo en su lugar porque si la semana que viene es necesario volver, tu trámite puede haberse empantanado más sin motivo aparente.
Sólo con ver la cara de los desventurados que allí se encuentran, alcanza para saber que el asunto es complicado. Si por casualidad es otra la persona que atiende, todo el mundo respira aliviado.
En mi caso opté por devolver golpe por golpe, y así si cuando es mi turno no me dice buenos días, yo tampoco digo nada. Si es antipático, soy antipático. Si es irónico soy irónico, y de esa manera encontré un camino intermedio entre la guerra y la mansedumbre.
Pero hoy tuve un aliado inesperado, porque entre mis papeles llevaba un libro. Terminé lo mío y emprendí la retirada sin decir ni chau, y ya de espaldas al mostrador oigo una voz que me dice ¿me permite ver el libro? Normalmente hubiera regresado, pero a éste no lo quiero nada, y se lo exhibí desde cinco metros…
Ahí reparé en su rostro. Había dejado de ser el robocop duro e impasible de siempre, y tenía una media sonrisa que hubiera jurado era humana.
Me aflojé apenas lo mínimo para preguntarle si era el que él creía y me dijo que no, pero que era de Alfaguara como el que yo llevaba, y que los diseños de esa editorial son todos parecidos.
Nos dijimos adiós amablemente, y me fui reflexionando que lo que no pudo el buen trato, la inteligencia, la amabilidad, la belleza o todas las maneras que pueden rebuscar las doscientas personas por día que debe atender este funcionario, lo consiguió un libro dado vuelta que tenía entre mis papeles. Yo llevaba “Instrucciones para salvar el mundo”. No sé si me va a servir para tanto, pero sin duda es eficaz para obtener casi sonrisas de empleados irascibles.

18 comentarios:

brujaroja dijo...

Ojalá el libro te traiga muchas otras cosas buenas...¿Y si fuera un poco mágico? A que no lo habías pensado...

señorita K. dijo...

comentaste mi introscopia 24 hace un monton de tiempo y lo lei ahora =)

Sobre tu texto... jaja mira justo lo que leia hoy en una de las guias de la universidad: "La conducta prosocial aumenta el afecto positivo entre iguales" Algo creo que tiene que ver. xD Y por cierto, tienes razon... hay tantas muecas en seres hoscos, que de verdad juro que son humanos...

begoyrafa dijo...

A mis 12 años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: ¡Cuidado! El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: «¿Ya vio lo que es el poder de la palabra?»
-Gabriel García Márquez- discurso en Zacatecas

Los libros y la palabra
Un abrazo
Rafa

m.eugènia creus-piqué dijo...

Ya sabes Marcelo,cuando salgas de casa para ir a cualquier sitio donde haya un Bull-Dog, con perdón de ellos que son preciosos, un libro es la solución, aunque a veces el que tenemos delante es tan burro que no se ha leído uno en su vida.

Arcángel Mirón dijo...

Nunca sabés qué cosa va a provocar que el ogro se convierta en niño. Igual, casi nunca hay justificativo para el maltrato.

Camille Stein dijo...

nunca se sabe el resquicio por el que verá la luz un espíritu hosco... su amargura voló por un instante con las instrucciones adecuadas

un abrazo

Gatadeangora dijo...

Sabia el poder de un libro,pero nunca pensé que tambien amansaba a las fieras, jajajaja.
Besos

fritus dijo...

Pobre funcionario...nosotros poniendolo aquí a parir y seguro que es un alma sensible, en el fondo. Es que el trato con el público es muy duro.

Un abrazo

Marcelo dijo...

Gracias Bruji! Ya me ha dado cosas buenas, entre ellas disfrutarlo...Y si tiene magia, mejor todavía!

Es vedad Señorita...Gracias por tu visita!

Excelente cita, Rafa!
Un abrazo

M. Eugènia, quizás no he sido justo con los bull dogs, verdad?

Marcelo dijo...

Tenés razón en ambas cosas Arcángel, ahora a nadie le deseo la atención al público!

Camille, dejás poesía hasta en los comentarios.

A mi me funcionó Gata, probá con tu felino!

Totalmente de acuerdo Fritus. Seguramente nosotros también comenzaríamos a agriarnos al poco tiempo de atender gente en forma masiva!

SOFÍA dijo...

Lo mejor en esos casos es mantenerse imperturbable y responderle como si te hubiese atendido con la mejor de las sonrisas. A veces cuando viajo en colectivo a hora pico cuando no hay lugar ni para viajar parado y las personas vuelven de mal humor del trabajo, me da mucho placer sonreir.

Marichu dijo...

Necesito que me preste ese libro, "Instrucciones para salvar el mundo", no se si para salvar el mundo completo, pero puede que me sirve para esos dias que se derrumba el mio.

Marcelo dijo...

Entonces Sofia estaré atento a quien sonría en el colectivo repleto!

Con mucho gusto Marichu, siempre y cuando ud. me tutee

Mary dijo...

QUE BUEN LIBRO¡¡

ME GUSTARIA TENERLO¡¡


GRACIAS POR TU PASO POR UN O DE MIS BLOGS¡

CARIÑOS¡

Marichu dijo...

Verbo mal conjugado, donde dice sirvE debería decir sirvA...con A. Que me sirva a mí.

Está bien, lo voy a intentar pero no lo hago con mala intención, soy así con todos.

Saludetes

Miriam dijo...

Así es la vida... uno nunca sabe cuando lleva en su mano la llave de la armadura ajena (que todos tenemos quien más quien menos).
Lo importante es estar atento, para no perderse la oportunidad de conocer al otro, que generalmente no es como uno cree que es.
En este caso fué un libro, hay tantas llaves impensadas... no lo olvides hay que estar atento...
besos

Cecilia Alameda dijo...

L a música amansa a las fieras y las palabras bien trabadas amansan a quien, por razones que no conocemos, se comporta con modales rudos, como si el público fuera su enemigo. Tal vez tú le demostraste que los de este lado del mostrador no sois esos enemigos que teme

MONICA dijo...

Gracias por estas letras que leo en tu blog esta mañana. un abrazo y hasta pronto.